Noticias Asociación
7 ene 2026
¡Amor conyugal y vocación a la santidad! ¿Quién no desea esto para su matrimonio? Eso explica por qué el salón de reuniones estaba abarrotado. Si, además, el profesor es el querido y sabio D. Juan José Perez- Soba, el encontrar una silla libre se complica.

Tras un largo y denso recorrido por distintos autores, pudimos disfrutar al entender lo que Dios guarda para nosotros. Lo guarda, lo protege y lo regala.
“El amor crea. El amor es el principio gravitacional que puede ordenar todas las cosas. Nuestro amor es un amor querido por Dios desde la Creación, nos ha sellado el uno para el otro.”
Pero, ¡hemos de aprender a amar y a enamorarnos! Amar no es sinónimo de emotivismo, gran mal de nuestro tiempo, en el que se disocian emoción e inteligencia y, por tanto, no se conoce a la persona.
“El amor es fuente de conocimiento. La afectividad se ve así de una manera nueva, como abierta a la inteligencia, al conocimiento del otro.”
Al estudiar la dinámica afectiva (amor- deseo- gozo), entendimos que los afectos no se controlan, pero sí lo que hacemos con ellos. Así, ante una tristeza humana, hemos de buscar un afecto más grande en Dios que nos llene de esperanza y supere dicho afecto. Es decir, no hay que negar los afectos, pero sí trabajarlos.
Qué responsabilidad tan grande con nuestros hijos. ¿Si no trabajamos nuestros afectos, como les vamos a ayudar con los suyos? La tarea es grande, pero el Maestro es mayor, y además es Nuestro Padre.

Adquirimos el reto de enseñar a amar, conociéndonos para poder donarnos con amor y libertad plenas. También se nos instó a enseñar a gozar, imaginar y soñar.
Reposar todas estas luces ante el Santísimo y con la imagen de los mártires oblatos tras el altar, es toda una invitación del Señor a confiar en Sus Fuerzas y a educar en el darse por amor.

