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Málaga familiar, 26 julio-1 agosto

Málaga familiar, 26 julio-1 agosto

Málaga familiar, 26 julio-1 agosto

28 sept 2026

En primer lugar, nos gustaría expresar nuestro más sincero agradecimiento a la Asociación Persona y Familia y a todas las personas que han participado en la organización de este encuentro, que ilumina nuestra vida matrimonial y familiar en su camino hacia el Cielo.

El encuentro nos ayuda a profundizar, desde diferentes ámbitos del conocimiento (teología, filosofía, pedagogía, etc.), en el plan de Dios para el matrimonio y la familiar, de forma que podamos vivirlo más plenamente y comunicarlo a otros. Formar parte de esta familia de familias es un tesoro que cada uno de nosotros ha descubierto a través de la mediación de otros a los que debemos nuestro agradecimiento.

Para la redacción de esta crónica, hemos seguido como índice el texto de San Pablo en Efesios 6. Tras la profunda presentación del plan de Dios sobre el matrimonio y la familia de Efesios 5, San Pablo nos habla del combate de la fe, el combate del matrimonio y la familia.

En la actualidad más que nunca el matrimonio y la familia cristiana libran
una batalla cultural en que la iglesia debe ser más que nunca militante.

  • El combate. “¡Preparos para el combate!” (Efesios 6,13)
    El domingo 26 de julio comenzamos con una Eucaristía presidida por el Obispo de Málaga. Don José Antonio nos hablaba de la necesidad de formarnos muy bien para adquirir y defender una mentalidad cristiana del matrimonio y la familia. Nos dio cuatro claves para esta batalla a la que nos llama san Pablo: en todo momento estamos llamados a buscar, discernir, apostar y confiar.

  • La Espada. “Tomad la espada del Espíritu que es la palabra de Dios” (Efesios 6, 17)
    El Padre Carlos Granados nos habló el lunes de la revelación del amor matrimonial en la Biblia. Fue muy luminosa la lectura del Cantar de los Cantares y del profeta Oseas. Esa analogía esponsal que recorre la Escritura desde el origen, pasando por el pecado, la ley, el anuncio y la plenitud. Estos cinco pasos que ilustran la gradualidad de la revelación de Dios, culminaba en la preciosa profundización de 4 pasajes: Efesios 5, 1ª Corintios 7, 1ª Pedro 3 y Mateo 19. Leer los acontecimientos de la vida matrimonial y familiar a la luz de la Sagrada Escritura convierte al matrimonio en una espada del Espíritu para la lucha y para la victoria.

  • La coraza baja. “Ceñid vuestros lomos con la verdad” (Efesios 6, 14)

    El martes Dª Carmen Álvarez nos habló del cuerpo como vía de acceso al misterio de Dios y del hombre. Se nos habló del pensamiento y los escritos de San Juan Pablo II y de la necesidad de volver una y otra vez a sus catequesis. El cuerpo sexuado, la diferencia sexual, nos ayudan a entender la imagen de Dios. Por eso tenemos que volver a ceñir nuestros lomos con la verdad del amor.

  • La coraza alta. “Sobre vuestro pecho revestíos con la armadura de
    la justicia” (Efesios 6, 14)
    El Padre Juan de Dios Larrú nos habló del Amor, como principio y fuerza de la Comunión. El ponente nos ayudó a revestirnos de la coraza de la esencia del matrimonio y con esta coraza, custodiar el corazón de la familia. Entre otras muchas cosas se nos recordó que somos “Communio Personarum”. Y este ser comunional nace de la fuente de la Trinidad. La profundidad del amor nace de esta fuente. Pero esa distancia entre el ideal y la realidad, que muchas veces lleva a la decepción, la salva la misericordia de Dios en Cristo Redentor. Es ahí donde se desarrolla el dinamismo afectivo, que nace y crece en el deseo y apunta como una flecha hacia la comunión en Cristo. “Él es imagen del hombre y primogénito de toda criatura”. El Padre Juan de Dios hizo con nosotros el itinerario que San Pablo hizo con los primeros cristianos (cf Colosenses 1) Por eso, es vital anteponer a Cristo, tal y como nos recordaba Benedicto XVI.

  • El escudo. “Portad el escudo de la fe para apagar los dardos del
    Maligno” (Efesios 6, 16)

    D. Eduardo Navarro nos habló el jueves 30 de julio de cómo educar en las virtudes a los hijos. Partió de un diagnóstico de guerra: el ataque a la paternidad y a la maternidad, el ocaso de la familia, etc. Pero esa batalla ideológica se debe luchar en positivo, con el escudo de la fe. Esa fe, que parte de una antropología adecuada, es la que forma el sujeto virtuoso. Le agradecemos todas las claves que nos ha ido dando para comprender la situación y responder activamente con una propuesta cultural renovada.

  • El yelmo. “Poneros sobre vuestras cabezas el yelmo de la
    salvación” (Efesios 6, 17)
    El viernes 31 de julio el Padre Javier García nos iluminó sobre las bases antropológicas del ser comunional de la persona. Nos ayudó a reflexionar y profundizar en la antropología adecuada que sustenta la teología del matrimonio y la familia. En estos tiempos que corren necesitamos, como guerreros, “el yelmo de la salvación”, es decir, tener bien protegida nuestra cabeza frente a una cultura que niega la verdad de la persona, desde bases antropológicas inadecuadas.

  • Las botas. “Calzados los pies con el apresto del Evangelio de la
    paz” (Efesios 6, 15)
    El último día, sábado 1 de agosto, el Padre Juan de Dios Larrú nos habló del tema “Familia y sociedad”. La familia saliendo al encuentro de la sociedad es capaz de dar plenitud de sentido a la cultura. La sociedad entera está llamada a ser comunión de personas, familia de familias. Por eso, hemos de “calzarnos los pies con la presteza del Evangelio”. El corazón del Evangelio es la alianza. El corazón de la sociedad, el corazón que necesita, es el corazón de la familia como comunión de personas.


    De todo lo recibido en las clases hemos podido continuar hablando durante los descansos, las comidas y los planes familiares.


    Han sido grandes momentos los rosarios familiares y las veladas.

    Agradecemos especialmente a los monitores la labor de catequesis y
    cuidado que han realizado con nuestros hijos.

Mercedes y Eduardo