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Segorbe familiar, agosto 2026

Segorbe familiar, agosto 2026

Segorbe familiar, agosto 2026

10 sept 2026

Querido Antoñito:

¿Qué tal? ¿Cómo va todo? Llevamos tiempo sin saber de ti. Últimamente te hemos tenido muy presente y queríamos escribirte ahora, a nuestra vuelta del encuentro de verano del máster de pastoral familiar en Segorbe, para contarte cómo han ido estos días en tierras valencianas.

 El pasado 2 de agosto, a partir de las cinco de la tarde, muchas familias de diferentes lugares de España y movimientos de la Iglesia llegamos al Colegio Seminario de Segorbe. La recepción fue doblemente calurosa: primero, porque había una temperatura y una humedad terroríficas que casi nos derriten a todos; y segundo, y de forma aún más tórrida, porque nos recibieron Carlos y Clara con mucha ilusión, llegando incluso a meterse en algún coche a su llegada sin ningún tipo de escrúpulo para ayudarnos a bajar las maletas y llevarlas a las habitaciones.

 Como no podía ser de otra manera, comenzamos el encuentro con la celebración de la Eucaristía en familia. ¡Qué bien estuvieron Ángel y Rocío a lo largo del encuentro responsabilizándose de la liturgia! Además, ese mismo día tuvimos el regalo de poder acompañar a Enrique y Montse, y a Antonio y Arantxa, en el día de sus aniversarios de boda.

Antes de acostarnos, quien quiso pudo participar de la inauguración de las famosas tertulias, las cuales eran tan generosas en duración como en contenido; pero si hay que destacar algo especialmente de ellas es la sobreabundancia de los aperitivos, junto con los de los descansos de media mañana, gracias a nuestros responsables de piscolabis, Juan y Rocío.

 El día 3 de agosto iniciamos las clases del encuentro. ¡Agárrate que vienen curvas! Empezamos fuerte con una primera mañana en la que las sesiones fueron impartidas por nuestro director del máster, el padre Juan de Dios Larrú, Dcjm. Nos habló de un tema muy interesante: la Communio personarum o, traducido al lenguaje de hoy, el análisis teológico de la comunión interpersonal. No paramos de escuchar el don-don-don… Pero no nos referimos al repicar de las campanas de la catedral de Segorbe, que también; sino del don en clave de donación. Ya sabes, ser don para los demás. Por la tarde pudimos ir al Cottolengo de Valencia, donde escuchamos el testimonio de la Hermana Daniela y pasamos un rato en la capilla, meditando unas palabras de don Fernando Simón, el director espiritual del encuentro, y cantando a la Virgen. Además, gracias al desprendimiento de todas las familias, pudimos hacer un donativo muy generoso al Cottolengo. Allí se produjo una anécdota muy graciosa: había un ascensor que cerraba sus puertas a velocidad de caracol y varias familias tardaron un buen rato en subir una sola planta montados en el mismo. Dios ese día les premió con la posibilidad de crecer en paciencia. Terminamos el día acompañando al Señor en una hora santa.

Quizá este sea un buen momento de la carta para ensalzar al coro tan bueno que nos ha acompañado, dirigido por Tomás y Carmen. Tras la celebración de la Eucaristía y cargar fuerzas (e incluso acumular reservas) en el desayuno para el día que nos venía por delante, la mañana del 4 de agosto la compartimos con David y Yolanda, unos esposos y padres que nos formaron sobre la transmisión de la fe en la familia. Tras una jornada intensa de aprendizaje, tuvimos que comer muy rápido y salir corriendo hacia Villarreal, donde pudimos conocer desde dentro el estadio del equipo que lleva el nombre del municipio, visitando el museo, los vestuarios, los banquillos... Gracias a la insistencia de Edu y Nuria en los avisos pudimos llegar a la hora comprometida. 

Antoñito, seguro que te estás preguntando si la última película de Christopher Nolan, La Odisea, nos parece el mejor largometraje del verano. Entendemos la duda, porque es una película que está en boca de todos. Sentimos decirte que la respuesta es no, porque la noche del 4 de agosto tuvimos un plan de cine de verano en los jardines (si se pueden llamar así) del seminario y vimos Como la vida misma, un peliculón cuyo cinefórum dio mucho de sí y que no te contamos hasta el siguiente párrafo. La verdad que Paloma y Manu montaron muy bien el plan, incluyendo en el mismo palomitas y chuches para todos.

 El 5 de agosto fue un día que pasará a la historia de los encuentros de verano: fue el estreno mundial en el máster del ya consolidado profesor don José Manuel Horcajo, quien nos habló de la relación entre la familia y la sociedad. La verdad que tuvo su gracia ver cómo el profesor Horcajo citaba en sus clases, como autoridad, al profesor Larrú, quien nos acompañaba en el aula. Antes de comer, Cecilia y Gonzalo, coordinadores de tesorería, pudieron cerrar la contabilidad del encuentro y confirmaron que todos estábamos al orden del día con nuestros pagos. ¡Menos mal que no ha habido ningún moroso ni necesidad de ajustar cuentas! La tarde fue pasada por agua, pero en el buen sentido, dulce o salada, ya que, según la conveniencia de cada familia, unas fuimos a la playa y otras nos quedamos en la piscina. Por la noche llegó el ansiado momento que todos esperábamos: el cinefórum de la película que vimos el día anterior. A alguno, como es el caso del padre Javier Carmena, dcjm, incluso les hizo pasar la noche anterior en vela, quebrándose la cabeza y pensando en los diferentes dilemas que surgieron de la película. Antoñito, como bien sabrás, Como la vida misma es una película que no deja indiferente a nadie y dio pie a varias discusiones (en el sentido anglosajón del término) muy interesantes: la fidelidad en el matrimonio, el relato y la historia familiar… Además, todos queremos darte la enhorabuena por tu actuación en la película, a pesar de que algunos no estuvimos de acuerdo con cómo tu personaje se metía hasta la cocina; ya nos entiendes...

 El día siguiente, 6 de agosto, celebramos todos juntos en la Eucaristía la fiesta de la Transfiguración del Señor. Por la mañana, don Fernando Simón, a quien ya te hemos presentado unos párrafos atrás, nos habló desde su experiencia como párroco de la pastoral familiar, la cual concluimos entre todos que debe ser la base de toda pastoral parroquial. Además, hemos tenido el privilegio estos días de estar con Luisa y María, delegados de pastoral familiar y defensa de la vida en la diócesis de Albacete, quienes también nos iluminaron con sus vivencias en este campo. Por la tarde fuimos unas cuantas familias a dar un paseo al Salto de la novia, en Navajas, y nos pudimos dar un baño en el río.

¡Y qué cosa más propia para el día de la Transfiguración que una nube cubriese el cielo por la tarde! La diferencia con la fiesta que celebramos ese día es que no habló una voz desde la nube, sino que se echó a llover. ¡Y eso que no se lo pedimos a la Virgen de la Cueva! Por la noche llegó la tan ansiada cena de gala.

Este año la temática fue muy interesante: cine de virtudes. Como si fuéramos auténticas estrellas del cine, los matrimonios fuimos guiados por una alfombra roja a un photocall, antes de sentarnos en las mesas para degustar el abundante menú que con tanto cariño se había preparado. A nosotros nos tocó la mesa de la película La vida oculta de Terrence Malik. Tras una deleitosa cena, diferentes brindis y un bingo que sospechosamente ganaron Sampa y Carlos, cerramos la velada con el baile de un vals. No podemos dejar de encomiar la cena que prepararon Nacho y Almu, Nacho e Inés, y Nacho y María. Además, hay que hacer una mención especial al equipo de camareros, quienes dieron un servicio impecable durante todo el banquete, capitaneados por el Hermano Miguel, dcjm, quien, además de excelente maestresala, es un catequista de categoría.

Con la resaca de la cena de gala (no la resaca propia de la embriaguez alcohólica sino del disfrute de la amistad), amanecimos el día 7, último día que pasaríamos completo en Segorbe. Tras la jornada matutina en la que Jasnagora (Jas para sus familiares, amigos y alumnos) nos ayudó a entendernos entre cónyuges un poco más, al hablarnos de la psicología conyugal, tuvimos una tarde repleta de eventos familiares: partido de fútbol, plan de piscina y festival de hijos.


Si antes hablábamos de la película del verano, ahora toca hablar de la canción del verano: unos dirán que es la canción del mundial de Shakira, otros se empeñarán en que tiene que ser el María mírame, pero nosotros nos atrevemos a afirmar con rotundidad que es el Chicken banana. Además, como parece que es tradición, el padre Juan de Dios nos hizo a todos mover el esqueleto con su famoso Yo tengo un tic. Después de rezar el rosario a las ocho como todos los días y cenar, tuvimos la puesta en común del encuentro, en el que todos los matrimonios pudimos agradecer y compartir nuestras conclusiones de estos días. Hay que mencionar especialmente las palabras de Alberto y María, quienes compartieron una reflexión muy propia con lo vivido durante estos días en los que hablaban de la familia como una barca y, en contraste, la comparaban con lo que es un submarino (amarillo, como así llaman al Villarreal).

Con un sabor agridulce, nos despertamos el día 8, sabiendo que el encuentro llegaba a su fin, pero con la alegría y la certeza de que han sido unos días de convivencia en los que hemos podido gustar del gran don que es la familia y la amistad.

Como cierre de las jornadas formativas, el padre Juan de Dios nos guio por los diferentes monumentos de la familia en la historia del magisterio de la Iglesia. El broche académico de este encuentro fue la entrega de los diplomas, signo de la promesa de que algún día recibiremos el título del máster. Como no podía ser de otra forma, en la Eucaristía final participamos conjuntamente los padres y los hijos, ya que éstos durante el encuentro tenían su propia misa. Después de comer cerramos las maletas, cargamos los coches y nos pusimos en camino hacia nuestros diferentes destinos, no como familias nostálgicas, sino como familias con verdadero celo apostólico.

Queríamos aprovechar unas breves líneas para que sepas que no podemos estar más agradecidos a Kike y Sofía, y a su equipo de monitores, por lo cuidados que han estado nuestros hijos durante estos días en los que, en Cristo y en María, han podido crecer en amistad entre ellos. Y, por supuesto, queremos que sepas nuestro agradecimiento a María y su familia, quienes nos han acogido y cuidado estos días, preparándonos día sí y día también unas comidas riquísimas. Como nos pediste la última vez que hablamos, hemos adjuntado a esta carta unas cuantas fotos para que puedas ver lo bien que lo hemos pasado en Segorbe. Los fotógrafos han sido Vanesa y Diego, así que les trasladaremos tus agradecimientos. Por cierto, no queríamos acabar esta carta sin darte la enhorabuena por tu intervención en el Movistar Arena delante del Papa León cuando vino a visitarnos a España. Si tenemos que cerrar esta carta con una frase, probablemente sea aquella que cantaban las mayores en el festival de los hijos: “Segorbe es inigualable volveré a venir”. Aguardamos con alegría tu respuesta a nuestra carta.

En la alegría de Cristo resucitado, recibe un abrazo de tus siempre amigos,

Familia Álvarez-Romero Casado